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Cloteo: meditación en un dolmen de Ourense y conexión con la memoria ancestral de Galicia

Dólmen (IA) La mayoría bajo tumultos de tierra o destruidos
Dólmen (IA) La mayoría bajo tumultos de tierra o destruidos

En otoño de 2025 continué explorando los dólmenes de Galicia como espacios de meditación y conexión energética. Lo que comenzó como curiosidad arqueológica terminó convirtiéndose en uno de los caminos espirituales más inesperados y profundos que he vivido “cerca de casa”.


Esta vez el viaje me llevó a Toén, Ourense, hasta la Mámoa Dolmen A Medoña.

Y allí conocí a Cloteo.


Meditar en un dolmen de Ourense


Nada más sentarme dentro del dolmen sentí una presencia muy clara.


No fue una meditación especialmente profunda en el sentido de perder conciencia o quedarme dormida. Al contrario: estaba completamente despierta, presente, conectada.

La energía del lugar era antigua, estable y profundamente ligada a la naturaleza.


El hombre que percibí allí me explicó que había sido considerado el sabio de su comunidad, aunque él no se veía así. Era alguien conectado con las hierbas, los árboles, los ciclos naturales y la tierra.


Lo curioso es que decía que nunca quiso terminar enterrado allí. Él hubiera preferido “fundirse con las raíces de los árboles”.


Cloteo y la conexión con la tierra


Durante toda la meditación sentí una energía inmensamente amorosa y natural. Él estaba feliz de poder comunicarse, como si llevara muchísimo tiempo en silencio.

Me habló constantemente.


Y, como ya me había ocurrido en la otra ocasión con Rosalinda (de la cual hablo en el post anterior) o durante meditaciones, esta vez en mámoas y dólmenes gallegos, terminé permitiéndole acompañarme.


Ver el mundo con otros ojos


Desde que se unió a mi campo energético empecé a percibir todo desde una mirada completamente distinta.


Las carreteras.

Las casas.

Las huertas.


Todo parecía nuevo para él. Lo observaba todo con una mezcla de inocencia, asombro y ternura.


Pero hubo un momento especialmente intenso cuando pasamos junto a maquinaria de labranza moderna.

Su reacción fue inmediata:

“¿Con eso la tocan?”

Y entendí perfectamente lo que quería decir porque me hizo sentir los utensilios de tortura de la Inquisición española en el cuerpo, como paralelismo de lo que hacen esas máquinas al cuerpo de la tierra.


Para él, la tierra es un ser vivo, una madre, un ser querido, como un amigo muy cercano. Algo sagrado. Algo que solo debía tocarse con las manos y con amor.


La visión de aquellas máquinas removiendo el suelo le producía auténtico horror. Y, a través de esa conexión, yo también lo sentí físicamente.


Energía celta y lugares sagrados en Galicia


Más adelante nos dirigimos hacia la zona de Monte Penide y Mámoa do Rei, en Redondela, uno de los lugares energéticos más impresionantes que he visitado en Galicia.


Antes incluso de llegar, todavía dentro del coche y con los ojos cerrados, sentí claramente que entrábamos en un espacio sagrado.

Abrí los ojos y dije:

“Ya llegamos”.

Aunque técnicamente aún estábamos en la carretera.

La energía del lugar ya estaba presente, se sentía muchísimo aún antes de verlo, porque ese era el bosque sagrado rodeando los dólmenes de la tierra sagrada celta de esa costa en específico. El bosque era considerado parte de la tierra sagrada del lugar.


Cloteo en tierra desconocida


Durante el trayecto, Cloteo me dijo su nombre. Algo parecido a: Cloteo o Clotildeo.

También me señaló al empleado de una gasolinera diciéndome:

“Él es descendiente de los de aquí”.

Cuando llegamos a la zona de mámoas junto a la costa noté que empezó a ponerse nervioso.


Decía que aquella era “otra comunidad”, que podían verlo y eso le daba miedo.

Yo intentaba tranquilizarlo mientras caminábamos por el monte.

La sensación energética era fortísima.


La despedida de Cloteo


En un momento del recorrido me di cuenta de que me estaba desviando del camino que intuitivamente quería tomar porque él quería correr en dirección contraria.


Ahí entendí que debía marcar un límite. Le pedí que saliera de mi energía y, de inmediato, sentí cómo descendía hacia el suelo, permaneciendo cerca de mí hasta sentirse seguro.


Y entonces ocurrió algo precioso.


Al llegar a la zona de las mámoas cercanas a Mámoa do Rei sentí cómo otras presencias lo recibían con alegría, con una sensación de bienvenida, para que se sintiera en su hogar.


Mámoas gallegas: memoria, vibración y conexión espiritual


Aquella zona me recordó muchísimo a Saqqara, en Egipto, por la cantidad de estructuras funerarias repartidas por el paisaje. Como pequeñas pirámides cubriendo la tierra. Pero aquí, en Galicia.


Después de aquello sentí un vacío extraño, al marcharse Cloteo había recuperado mi energía habitual… sin toda su energía de que todo es nuevo. Y al mismo tiempo me quedé feliz de haberlo acompañado hasta ese lugar.


Meditar en dólmenes: un camino inesperado


Cada vez siento más atracción hacia estos espacios antiguos.


No solo por su historia, sino por la vibración que conservan:

  • la fuerza de las piedras

  • el silencio

  • la conexión con la naturaleza

  • y la sensación de memoria viva


Explorar los dólmenes y mámoas de Galicia se ha convertido para mí en una forma de meditación, escucha y descubrimiento interior.


Y lo más curioso es que este camino estaba aquí, al lado de casa.


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