Dólmenes en Pontevedra (Galicia): experiencias de meditación, mensajes y conexión ancestral
- durgaloto
- 6 may
- 4 min de lectura

En septiembre de 2025 decidí explorar los dólmenes de Galicia desde un lugar consciente, no solo histórico. Aunque crecí rodeada de cultura celta —castros, montes y restos antiguos— nunca los había visitado con la atención y apertura con la que lo hice esta vez.
Lo que encontré fue mucho más que piedra: fue memoria, energía y mensajes muy claros.
Dolmen de Candeán (A Casa dos Mouros): liberación de almas
Mi primera parada fue el Dolmen de Candeán, también conocido como A Casa dos Mouros.
Nada más entrar, me quedé dormida.
Al despertar, la experiencia fue inmediata y muy vívida: sentí cómo más de diez almas se liberaban a través de mí, ascendiendo hacia la luz. Las percibía ligeras, amarillas, elevándose como si mi cuerpo fuera un canal, un aspersor de energía hacia arriba.
La sensación era de alivio, como si llevaran mucho tiempo esperando ese momento.
Necrópolis de Monte Vixiador – A Madroa: historia y energía
Ese mismo día continué hacia la zona de Monte Vixiador – A Madroa, donde se encuentra una de las mayores concentraciones de túmulos funerarios de la zona, con más de 80 estructuras datadas entre los siglos V y III a.C.
Allí, cada dolmen tenía una cualidad distinta.
Costra Freiría I: mensaje canalizado y límites energéticos
En Costra Freiría I, sentada al sol, recibí un mensaje muy claro sobre mi canal y mis límites. Lo comparto tal cual fue percibido:
“No es para competir,
no es para compararte,
no es para analizarme,
no es para no responsabilizarte”
“Sí es para APRENDER
si quieres mejorarte, sin mirarme,
no soy yo, es mi mensaje
mentes pequeñas, escuchan y vean
o si están en la 1ª (energía de competición, comparación, análisis) váyanse mejor”
La energía era intensa, directa, sin filtro.
Más que un pensamiento, se sentía como un altavoz energético, una transmisión clara hacia todo el entorno. No había necesidad de explicarlo ni compartirlo: el mensaje ya estaba emitido.
Salí de allí con una sensación muy definida de límites:
qué sí es mi camino
qué no lo es
y a quién va dirigido
La imagen que me vino fue la de una mariposa que simplemente vuela de flor en flor, sin intención de guiar… pero siendo seguida igualmente por mariposas más pequeñitas que visitan las mismas flores.
Mámoa do Rei (Redondela): paz, reverencia y claridad
Después continué hacia la zona de Monte Penide, en Redondela, hasta la Mámoa do Rei.
Allí la sensación fue completamente distinta: paz absoluta, claridad y reverencia.
No había conflicto ni intensidad, solo una presencia firme, estable, como alguien que sabe exactamente quién es y dónde está.
Petroglifos y memoria cultural: una reflexión
En otra visita a la zona exploré los petroglifos cercanos, donde muchas de las inscripciones visibles hoy en día son cruces añadidas posteriormente.
Esto me llevó a una reflexión: cómo distintas culturas, a lo largo del tiempo, han intentado reinterpretar o transformar espacios sagrados anteriores, a veces desconectando a las personas de su relación directa con lo espiritual.
Las mámoas: historias, almas y encuentros
Frente a la Mámoa do Rei hay varias estructuras más pequeñas. Fue allí donde la experiencia se volvió más narrativa, casi como si cada lugar guardara una historia concreta.
La mujer y sus cuatro hijos
En la primera mámoa percibí a una mujer enterrada con sus cuatro hijos, dos bajo cada brazo.
La causa: una enfermedad infecciosa que podía propagarse. Su entierro allí fue un acto de sacrificio por el bien del resto.
Me compartió un nombre: Rosalinda. Pero también me hizo entender que ese no era su nombre real, sino una adaptación a nuestro lenguaje actual.
Sentí que el idioma original era otro, más antiguo, difícil de ubicar desde la mente racional.
Durante un tiempo, su presencia me acompañó.
El caballero
Al lado de su dólmen hay otro que pertenece a un caballero que allí se encuentra muy bien, o así me lo transmitió. Seguí entonces al de al lado, no habiendo mucha interacción.
El reencuentro
En otra mámoa cercana se encontraba el padre de los niños. Al lado de la del caballero que está en el medio de esas dos estructuras.
La sensación fue profundamente conmovedora: al reunirse, ambos quedaron en inmensa felicidad. Ella, mostrando más alegría; él, más tocado por el dolor, tras haber atravesado la separación en vida.
Después de ese reencuentro, dejé de sentir que necesitaran mi atención y Rosalinda se quedó allí con él, todos juntos de nuevo.
El sabio de las estrellas
En otra estructura percibí a un hombre mayor, sabio, dedicado a observar el cielo.
Su vida había estado ligada a las estrellas, y por eso ocupaba ese lugar. La imagen era clara: sentado, serio, mirando el cielo.
No había mucho intercambio conmigo, pero sí una presencia muy definida.
Volver a la Mámoa do Rei: el cierre
Antes de irme regresé a la Mámoa do Rei.
Allí la energía invitaba casi automáticamente a la reverencia. Como si muchas personas antes hubieran abierto ese gesto, dejando una huella en el lugar.
El mensaje fue breve, personal, como suele ocurrir en ese punto: directo, sin adornos.
Meditar en dólmenes: conexión con la memoria ancestral
Estas experiencias me confirmaron algo importante: los dólmenes no son solo estructuras arqueológicas.
Son:
espacios de memoria
puntos de conexión energética
lugares donde la meditación se amplifica
Cada uno tiene una cualidad distinta, y la experiencia depende tanto del lugar, la persona que lo ocupaba, como del estado interno con el que se llega.
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