top of page
Buscar

Meditando en el Golfo de Kuwait: una experiencia de meditación profunda en viaje


A finales de octubre de 2025, durante un vuelo de conexión rumbo a India, tuve la oportunidad de pasar unas horas en Kuwait. Aquella breve escala se convirtió inesperadamente en una de las experiencias de meditación más interesantes de mi vida.

Tras pasar parte de la noche en el aeropuerto y descansar en un hotel maravilloso con desayuno continental, quedé con unos amigos para tomar un batido. A uno de ellos lo había conocido en el propio aeropuerto, y amablemente se ofrecieron a llevarme en coche hasta el hotel. Más tarde decidí salir a caminar sola, quedando en reencontrarnos después.


Meditación frente al mar en Sharq, Kuwait


Durante mi paseo llegué a la playa frente a Ahmad Tower, en el barrio de Sharq, justo antes del LaPlaya Café. Allí, tras mojar los pies en el agua salada del Golfo de Kuwait, sentí el impulso de sentarme a meditar junto al mar.

Dejé la mochila a un lado y comencé mi práctica habitual de Anapanasati, la meditación de atención plena en la respiración. El entorno era tranquilo, y al principio me encontraba completamente sola.


Una visión durante la meditación: el monstruo del petróleo


Al poco tiempo, apareció en mi tercer ojo una imagen muy clara:un monstruo gigante emergiendo del mar, visiblemente enfadado. Lo observé sin moverme y comprendí que representaba al petróleo descontrolado, una fuerza inmensa queriendo arrasar las orillas y todo a su paso, aunque permanecía inmóvil.

A su alrededor aparecieron los llamados hombres de blanco, como se me representaron los magnates del sector petrolero, controlándolo como quien doma a un gran perro, un doberman poderoso. Lo mantenían a raya y obtenían beneficio de ello, pero la criatura no se sentía bien: estaba enfadada, sola e incomprendida.


Amor en lugar de control: una enseñanza espiritual


Primero sentí ternura por esos hombres, por estar intentando controlar una fuerza tan poderosa.Después, por el propio ser o energía, que parecía enfurecida precisamente por no sentirse amada.

Recordé entonces una enseñanza de Babaji, de su libro Unified, y algo que siempre he sabido sobre los animales:no necesitan ser controlados, sino acompañados con amor.

Decidí enviarle amor y flores blancas, una práctica que también había aprendido recientemente gracias a Amma, tras conocerla en Granollers y suscribirme a su app de bhajans (cantos devocionales) y meditación.


La transformación de la energía

Tras unos minutos —no sabría decir cuántos— la bestia comenzó a calmarse.Se fue derritiendo en el agua, como un perrito que finalmente se tumba relajado. Flores blancas y una sensación profunda de amor se extendieron por toda la ciudad, no solo sobre él.

Su expresión cambió, su actitud se suavizó, y me transmitió un mensaje claro:solo quería que lo apreciaran, que no lo juzgaran, que lo quisieran y lo trataran bien.

Lo comprendí desde lo más profundo de mí y continué enviándole amor, agradecida por su transformación.


Reconciliación colectiva y cierre de la experiencia


Cuando abrí los ojos, la escena había cambiado.Más personas se habían acercado a la orilla, algunas sentadas, y niños jugando y corriendo por la playa. Al llegar yo estaba completamente sola; al terminar, el lugar estaba lleno de vida y alegría.

Interpreté esto como una reconciliación entre las personas y la energía del lugar, un compromiso silencioso de seguir enviando amor incluso cuando yo me marchara.

Me sentí tranquila y en paz para continuar mi exploración, profundamente agradecida por aquella experiencia de meditación en Kuwait, breve en tiempo pero inmensa en significado.

 
 
 

Comentarios


bottom of page